Llego a mis manos el siguiente analísis sobre el futuro del comercio. Me parece interesante compartirlo.
China: tensiones en la OMC con Washington y Bruselas
Los Estados Unidos y la Unión Europea han anunciado que emprenderán una acción con la OMC contra China, acusada de establecer restricciones a las exportaciones de diversas materias primas en caso de que Pekín no solucione la situación. Pekín ha negado las acusaciones de competición desleal y ha acusado a Washington de limitar injustamente las importaciones de pollos chinos. ¿Estamos al borde de una guerra comercial?
La Unión Europea y los Estados Unidos acusan a China de proteccionismo y competencia desleal
La comisaria europea de Comercio, Catherine Ashton, ha dado a conocer que la Unión Europea y los Estados Unidos emprenderán una acción contra China con la OMC (Organización Mundial del Comercio). Sostienen que Pekín ha establecido restricciones injustificadas a las exportaciones de 10 materias primas entre las que se encuentran la bauxita, el fósforo, el zinc, el magnesio y la silicona. Todos son productos claves para la industria manufacturera extranjera y algunos sólo se pueden encontrar en grandes cantidades en China. Washington y Bruselas han denunciado la medida proteccionista de China que resulta ser incompatible con las reglas del comercio internacional debido a su efecto en los precios mundiales y en la competición internacional. Tras el ingreso de China en la OMC en el 2001, ésta quiso eliminar de manera progresiva todos los impuestos y barreras que no estuvieran tasados en las importaciones de los otros países. Las actuales restricciones establecidas resultan ser una evidente violación de las reglas en base a la organización internacional que funciona a tutela del libre mercado y a una falta respecto a las responsabilidades adoptadas. La medida proteccionista está dando beneficios a la producción nacional china. Sin embargo, está creando una presión al alza en los precios internacionales de los productos, poniendo seriamente en riesgo los suministros europeos y americanos y las producciones que necesitan componentes, como la aérea, microchip y semiconductores. Según las previsiones de Bruselas, las tasas chinas impuestas en la importación europea podrían reducir la producción comunitaria un 4%, poniendo en riesgo al menos medio millón de puestos de trabajo. La decisión de los Estados Unidos y la Unión Europea de solicitar el comienzo de los diálogos constituye la primera fase de un recurso frente a la OMC a la que, tras 60 días y al no alcanzar un acuerdo, le seguirá una convocatoria de un grupo de expertos encargados en dirimir la polémica. Las potencias occidentales están interesadas en proteger sus propias empresas y economías de una competencia desleal, enfrentándose a los problemas y cambios que se han sucedido con la recesión económica global.
Washington y Bruselas han ofrecido a China la posibilidad de evitar la consulta en la OMC, mostrándose dispuestos a encontrar una solución común a la cuestión a través de un proceso de negociación. Sin embargo, Pekín no parece dispuesto a dar un paso atrás, de hecho ha solicitado a la OMC el comienzo de una investigación para valorar la legitimidad de las restricciones de los Estados Unidos en las importaciones de pollos chinos. Las restricciones americanas en las importaciones de pollos chinos se establecieron en el 2004, tras la alarma de epidemia por la gripe aviar. Actualmente, China lamenta que los Estados Unidos no hayan quitado aún las restricciones, a pesar de que la situación esté bajo control desde hace más de un año. De hecho, Washington sigue pensando que la carne de pollo china es poco segura para los consumidores americanos. Para Pekín, la actitud americana supone una violación de todos los acuerdos comerciales internacionales ya que es discriminatoria. China no parece tener la mínima intención de ajustarse a las peticiones de las dos potencias occidentales y ha dado a conocer su posición oficial al respecto, manteniendo que las cuotas y tarifas en las exportaciones de los metales han sido decididas por el gobierno con la intención de controlar la situación y no como forma de proteccionismo para proteger las industrias nacionales.
Posibles marcos futuros
Las recientes controversias entre China por un lado, y los Estados Unidos y la EU por otro, anuncian el futuro marco de las relaciones comerciales entre estas potencias. Con el fin de entender las verdaderas razones que mueven a las partes enfrentadas, es necesario trazar un cuadro del sistema económico mundial. Se puede suponer que tras las protestas europeas y americanas se encuentre la intención de bloquear el crecimiento de China y reducir el enorme activo de su balanza comercial que le garantiza un poder económico mayor, colocándola en el mayor acreedor mundial. Por el contrario, la actitud poco colaboradora de China en el ámbito comercial se podría explicar con la tentativa de Pekín de relanzar su papel y dictar las reglas del juego en el nuevo sistema económico que se está determinando a nivel mundial. La tensión en las relaciones con los Estados Unidos está justificada por el hecho de que los destinos de ambas potencias están relacionados de manera inseparable. China está adoptando una estrategia de ataque por miedo a perder las ventajas que disfruta hoy y que aumenten las pérdidas debido a la debilidad del dólar y a la consiguiente pérdida del valor de las innumerables reservas acumuladas. En vez de limitarse a atender la actual condena de la OMC, China ha decidido contraatacar lamentando la injusta restricción hacia las importaciones de pollos chinos, dado que lanzar represalias comerciales contra los Estados Unidos no sería contraproducente. China no tiene mucho que ganar con el colapso económico de Washington ya que sus economías están ligadas, si una se hundiera la otra se vería afectada. Esto explicaría la tentativa de enfrentarse en la OMC a golpes de reivindicaciones comerciales.
Está claro que el caso se debatirá con un grupo de expertos de la OMC. En caso de que se emitiera una sentencia de condena en los enfrentamientos de China y ésta se negara a aceptarla, lo más probable es que se inicie una peligrosa guerra comercial entre el gobierno de Washington/Bruselas y Pekín. De hecho, las decisiones del grupo no son iguales, de por sí no tienen valor coactivo ya que la OMC es una organización internacional compuesta por estados soberanos, por lo tanto no consigue que los pronunciamientos sean eficaces, sin embargo deben ser adoptados por los miembros. En general está previsto que el país condenado se ajuste a todo lo dictado por la OMC, sin embrago, en caso de que no lo hiciera dentro de un periodo de tiempo razonable, la OMC podría utilizar instrumentos de presión para conseguir que se respeten las reglas; en primer lugar, el estado “culpable” está obligado a pagar una compensación a decuada; si esto no sucede, la OMC puede conceder que las partes afectadas impongan sanciones comerciales a la parte condenada. Por lo tanto, es realista suponer que en caso de que China no acepte la condena expresa por el grupo, la OMC permitirá que los Estados Unidos y la UE impongan medidas como represalia. Es necesario recordar que hasta ahora el sistema de resolución de las controversias ha funcionado de manera satisfactoria, obligando incluso a estados potentes como los Estados Unidos a recular en su política comercial.
Las declaraciones del G8 en la Agenda Doha dan a conocer el futuro del comercio internacional
Durante la reciente cumbre celebrada en L'Aquila, los países del G8 y del G5 han alcanzado un importante objetivo en el ámbito comercial con una declaración conjunta con la que quieren cerrar la Agenda Doha en el 2010. EL objetivo es muy ambicioso, sobre todo en lo referente a las negociaciones, iniciadas en el 2001. Éstas se encuentran aún en una fase de estancamiento debido al desacuerdo entre los países industrializados y los países en vía de desarrollo sobre la protección de los productos agrícolas. Sin embargo, los participantes de la cumbre de L'Aquila se han comprometido en reunirse antes del encuentro de Pittsburg previsto para el 24 y 25 del próximo septiembre, y pretenden abstenerse a realizar depreciaciones competitivas o imponer restricciones comerciales. Han renunciado a cualquier medida proteccionista con el fin de favorecer la recuperación económica global.
Pero, ¿cómo es posible llevar a cabo este intento con la actual disputa en curso en la OMC?. La misma China, aunque se abstiene a las negociaciones, a través de su delegado ha firmado la declaración común para combatir cualquier forma de restricción del libre mercado. Sin embargo, Pekín continua amenazando con represalias comerciales en caso de que los americanos no eliminen las restricciones en las importaciones de pollos chinos, sin preocuparse en garantizar el libre mercado de materias primas. Además, es provocadora la propuesta de China en el G8 de sustituir el dólar como moneda internacional de referencia con los derechos especiales de retiro, utilizados por el FMI.
Conclusiones
El caso de las restricciones impuestas por China a las exportaciones de materias primas establecidas a la atención de la OMC ha surgido en un momento particularmente delicado. De hecho, Washington y Bruselas se están alineando contra Pekín en una controversia comercial. En realidad necesitan seguir cooperando con China para salir de la crisis económica actual a través de medidas coordinadas. A pesar de los numerosos objetivos en común, debatidos en una declaración conjunta en el seno del G8, las divisiones entre estas grandes potencias continúan siendo exacerbadas por los respectivos intereses nacionales. La acusación formulada contra China no es nueva. Estados Unidos y la EU ya destapó el problema de los impuestos chinos y de la tasación impuesta por las empresas internas. Parece que China quiere aprovecharse de los beneficios del comercio mundial explotando su alianza en el seno de la OMC, pero sigue aceptando con dificultad las reglas de la organización internacional. La actual cuestión podría constituir una nueva “causa determinante” y cambiar la actitud de China, obligando a que coopere en el nuevo sistema económico mundial.